FORMACIÓN Y ACTUALIZACIÓN DOCENTE
La formación docente es fundamental para la transformación de la sociedad que valora el desarrollo humano y los proyectos de vida de las personas en las que los diferentes procesos pedagógicos se convierten en una búsqueda permanente del ser y deber ser de la cultura de los sujetos de desarrollo.
Ello exige cambio en la formación docente, a fin de que se implemente la educación que requiere el mundo contemporáneo y la cultura humana, se considera además el papel del docente en la sociedad como agente transformador.
Asimismo hay que abordar el concepto de formación docente que tiene una particularidad especial, en cuanto al rol que desempeña en la sociedad y la cultura; se pueden identificar por lo menos cuatro enfoques, según Delgado (2013):
- Pardigma conductista: la formación se concibe como entrenamiento y repetición.
- Paradigma tradicional de oficio: considera al profesor como una persona que domina la técnica y el arte. Puede desempeñarse sin ningún entrenamiento previo.
- Paradigma personalista o humanista: hace énfasis en la cualidad del docente como persona, implica el autoconcepto, diálogo y comunicación entre sujetos.
- Paradigma indagador, reflexivo o crítico: la formación se realiza desde una perspectiva de investigación y reflexión sobre su práctica. Formar al profesor con capacidades reflexivas, sistema de resolución de problemas para examinar conflictos y tomar decisiones adecuadas.
Se aprecia que los dos primeros paradigmas son reduccionistas e instrumentales que no reconocen la formación docente como proceso complejo.
Freire (2010, p.63), al referirse al rol del docente en los procesos educativos expresa: "mi papel en el mundo, como subjetividad curiosa, inteligente, interferidora en la objetividad con que dialécticamente me relaciono, no es solo el de quien constata lo que ocurre sino también el de quien interviene como sujeto de ocurrencias".
Así, el docente es actor en y desde la realidad; pero a la vez que la transforma, se transforma a sí mismo y a los que transmite y comparte su cultura, desde su quehacer y determinación en la historia. Una coincidencia directa con el enfoque de desarrollo humano de vigotskiano (Martín, 2015).
El docente como sujeto del proceso formativo determina y expresa en el acto educativo sus particularidades como ser social. Mediante la relación e intercambio con sus estudiantes propicia el desarrollo de éstos, su implicación en los problemas sociales y la participación en su transformación cultural. Se trata de que la educación forme parte de la cultura, tanto educador como educando se implican en el proceso de su construcción y reconstrucción, en su perpetuidad y desarrollo.
Los cambios tecnológicos y la nueva era digital presentan nuevos retos para los docentes, ya que les exige renovar los sistemas de enseñanza tradicionales por unos menos convencionales y que sean más dinámicos e interactivos, donde el docente y el alumno construyan un diálogo de saberes compartido, por ello, aquí te compartimos cinco razones por las que debes actualizarte continuamente si cumples este importante rol para la formación de profesionales del futuro:
1. Ir a la par de los avances tecnológicos

Descubrir y utilizar plataformas digitales educativas para realizar trabajos y presentaciones dinámicas para los alumnos, así como espacios colaborativos son una buena opción para lograr que los chicos aprovechen su status de “nativos digitales” y utilicen sus smartphones y computadoras para facilitar su aprendizaje.
2. Experimentar nuevas herramientas en el aula

Con el fin de ofrecer distintas propuestas a los estudiantes, es conveniente que los profesores prueben y aprendan a manejar las herramientas Khoot, Canvas, Toovari, Pinterest e incluso grupos de WhatsApp para proponerlas a prueba como parte de las metodologías de enseñanza.
Las herramientas serán de gran ayuda para que puedas desarrollar actividades que fortalezcan los conocimientos aprendidos y faciliten la elaboración de trabajos.
3. Evolucionar los métodos educativos

No todo son letras; las clases pueden ser guiadas por actividades recreativas al aire libre, exposiciones, actuaciones, entre otras, en donde participen activamente los alumnos y sean utilizadas como parte del proceso de enseñanza.
4. Captar la atención total del alumno

Con el uso de plataformas educativas se pueden desarrollar juegos o actividades creativas que ayuden al estudiante a interiorizar los contenidos impartidos, al mismo tiempo que se divierten y entretienen.
5. Motivar la participación activa del alumno

El nuevo sistema requiere personas que logren pararse frente a un público y disertar acerca de un tema, y el aula es el primer lugar donde un docente puede lograr que sus alumnos desarrollen esta destreza.
Una buena opción para individualizar la educación es implementar el aprendizaje basado en proyectos, un método de enseñanza que propone convertir a los alumnos en los protagonistas de su propio aprendizaje, permitiéndoles elegir las temáticas que deseen estudiar y la metodología de trabajo, mientras que los docentes se encargan de guiar y supervisar el proceso.
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